El viernes 25 de abril a las 22:00 de la noche, se desataba la noticia: El Ministerio de Sanidad difundía la alerta de no utilizar aceite de girasol por una partida tóxica procedente de Ucrania y distribuida, bajo marcas aún no identificadas, a la mayoría de los países de la UE.
El primer aviso tuvo lugar la noche del miércoles cuando una empresa de aceite francesa detectó el hidrocarburo en un proceso de autocontrol. El Gobierno francés lanzó una advertencia acerca de las 6300 toneladas de aceite de girasol procedente de Ucrania distribuidas a Italia, España, Alemania y Reino Unido.
Por un lado, la Conselleria de Salut informó de que ningún comercio catalán vendiera el producto y recomendó que los consumidores almacenaran en casa los que ya tenían, hasta la identificación del producto contaminado.
Por otro lado, el Ministerio de Sanidad informaba que no había riesgo para la salud ya que los procesos de refinado y dilución del aceite sitúan la contaminación en niveles "mínimos", lo que significa una baja exposición y la ausencia de peligro.
La información sobre la contaminación del producto también fue difundida por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) a todas las Comunidades Autónomas.
Oficialmente, el sábado no debía de haber ni una sola botella de aceite de girasol en los comercios españoles. Sin embargo, la orden de retirada no fue seguida de forma unánime sobre todo en los comercios pequeños que lo justificaban señalando la falta de información.
Hoy, el Ministerio de Sanidad transmite a la opinión pública un mensaje de tranquilidad y asegura que puede volver a consumirse el producto puesto que sólo estará a la venta el aceite de girasol que no procede de Ucrania. El departamento informa que ha concluido la recogida de producto contaminado.
El aceite de girasol es la base fundamental con que se fríen y cocinan los platos en comedores comunitarios, bares y restaurantes, por lo tanto, la alerta afectaba a toda la población española.
La opinión pública ha sido testigo de un conjunto de mensajes contradictorios y la escasa información de los organismos oficiales que han difundido el miedo a la compra del producto. A pesar de la tranquilidad que nos transmite el Gobierno, aún quedan muchas dudas entre la opinión pública: ¿Qué marcas han sido las afectadas?, ¿Qué control se ha utilizado para verificar el producto contaminado? ¿Cómo entró en España este aceite de girasol? Ya que el incidente demuestra que algo falla en las importaciones desde los países del Este porque han detectado el producto contaminado una vez distribuido.
Algunas asociaciones de consumidores han considerado la retirada del producto un aspecto positivo debido al consumo masivo del producto, y así evitar que éste pueda ser perjudicial. Sin embargo, productores y distribuidores critican la medida porque ésta ha generado temor entre los consumidores y han visto como sus ventas han caído en cuestión de 2 días. Parece que las autoridades españolas querían evitar la preocupación de la opinión pública, sin embargo, la escasa información ha producido el efecto inverso.
Silvia Carrasco Diaz
lunes, 28 de abril de 2008
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