jueves, 24 de abril de 2008

Revuelo simpsoniano



“¿Todos aquí están tan cansados de esos políticos como yo?”, pregunta Homer ante los parroquianos de un bar. Y recibe un unánime sí de los habitantes de Springfield.

“¿Quién quiere abolir la democracia para siempre? Vamos, levanten la mano”, consulta Moe.

“Realmente me gustaría una dictadura militar como la de Juan Perón. Cuando él te desaparecía, tú te mantenías desaparecido”, explica Carl mientras sostiene una cerveza en la barra.

“Además su esposa era Madonna”, agrega –irónicamente por Evita- su amigo Lenny.




Este diálogo se produjo el 6 de enero de 2008 en la taberna de Moe en la serie los Simpson. La noche de su emisión en EUA obtuvo una audiencia de más de 8 millones de espectadores. Aunque faltan varios meses para que el capítulo llegué a las pantallas de América Latina, donde llega con retraso en los canales locales, en cambio por la televisión de cable son emitidos simultáneamente; estos treinta segundos de la serie la han convertido en tema de polémica entre la sociedad argentina por el tratamiento que se le ha dado a la figura del General Perón. Éste fue el único argentino que estuvo en el Gobierno en tres ocasiones, convirtiéndose en el líder más popular del siglo XX en Argentina, él mismo construyó un movimiento popular, que aún 30 años después de su muerte, sobrevive como el partido con mayor poder político.

El 14 de abril, el diario argentino Clarín se hacía eco de la petición de un diputado argentino de censurar este capítulo de la famosa serie estadounidense. Lorenzo Pepe, ex diputado peronista y dirigente sindical, pidió al Comité Federal de Radiodifusión y Televisión (COMFER), alegando que la referencia es lesiva para la memoria de Perón, fundador del movimiento político actualmente en el poder: “fueron muchos años sufriendo el exilio, por favor, le pido públicamente al titular del COMFER que arbitre las medidas para evitar que se siga envenenando a esta sociedad". Parodia y risa, burla e ironía son elementos que están presentes en la serie televisiva, y que los ha hecho famosos por sus representaciones de diferentes figuras del panorama mundial. Pero las ironías no caen bien en todos los países, y ya en Venezuela, el presidente Hugo Chávez censuró los Simpson que se emitían a las 11, por considerarla una serie perjudicial para los niños.

En el caso de Argentina, ¿estamos asistiendo a un nuevo control político de los medios para censurar aquello que creen desfavorable para su partido, con la excusa “daña la memoria de Perón”?. Pero ¿no debe ser la opinión pública quien decida verlo o no? ¿Qué hay de la libertad de expresión?
Por otra parte, hay quienes insisten en que los Simpson como cualquier producto cultural inciden en la formación de la conciencia y opinión pública. La cultura es el vehículo más propicio para la ideología.
Cuando la cultura abunda en errores históricos, se hace una “malformación” de la realidad. La polémica está porque la referencia se hace desde un productor cultural hegemónico y foráneo, que según Lorenzo Pepe tiene errores históricos sobre la historia argentina. Si fue Perón dictador o no, si fue el responsable de miles de desaparecidos argentinos o no, es una cuestión que sólo puede contestar la opinión pública argentina, testimonios de la historia de su país.


Silvia Carrasco Diaz

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